Soy de pensar todo de manera complicada desde que tengo memoria.
Recuerdo que cuando era chiquito y vivía en Mar del Plata, tenía unos cuatro años, y en verano veía que mama baldeaba el frente de la casa y notaba que al rato el agua desaparecía, analizando la situación llegaba a la conclusión de que el agua se filtraba por los espacios entre las baldosas.
Llegaban otras épocas del año, y con ellas la lluvia. Yo no sabía, no entendía por qué caía agua del cielo, por qué llovía. Como no era parte de mí preguntarles a mis padres los “porqués”, terminaba imaginando mis propias explicaciones.
Yo sabía que el Cielo es la casa de Dios, si tiene casa tiene frente, entonces por una (para mí) coherente deducción lógica hallaba como respuesta que:
Dios baldeaba el Cielo, entonces, el agua se filtraba entre los espacios de las “baldosas del Cielo” (nubes) y como nuestro mundo está abajo este, esa agua caía sobre nosotros.
Llegaban otras épocas del año, y con ellas la lluvia. Yo no sabía, no entendía por qué caía agua del cielo, por qué llovía. Como no era parte de mí preguntarles a mis padres los “porqués”, terminaba imaginando mis propias explicaciones.
Yo sabía que el Cielo es la casa de Dios, si tiene casa tiene frente, entonces por una (para mí) coherente deducción lógica hallaba como respuesta que:
Dios baldeaba el Cielo, entonces, el agua se filtraba entre los espacios de las “baldosas del Cielo” (nubes) y como nuestro mundo está abajo este, esa agua caía sobre nosotros.
Como todo requisito de la verdad, yo confiaba en mí.
Crecí, y hoy recuerdo con humor la inocencia de mi razón. Suele saltar la conversación en charlas con amigos y muchos me han contado que sus padres les explicaban que “Llovía por Dios estaba llorando”.
No es por ser polémico, pero casi me horroriza esa idea.
Mi idea de Dios baldeando el cielo, era para mí, sinónimo de un Dios feliz, pero ¿Que puede uno interpretar de un Dios que llora?
Si tienes el poder de crear una explicación que el niño creerá, ¿con que necesidad contarle algo tan triste?
Mi idea de Dios baldeando el cielo, era para mí, sinónimo de un Dios feliz, pero ¿Que puede uno interpretar de un Dios que llora?
Si tienes el poder de crear una explicación que el niño creerá, ¿con que necesidad contarle algo tan triste?
La vida puede parecer oscura, puede realmente ser oscura, pero lo que importa es como uno la vea.
En lo personal, aun hoy de grande, me gustaría poder seguir creyendo mas en que Dios baldea el cielo, y menos en la condensación del agua.
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La foto la tome en los bosques de Palermo.
Au revoir

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