"Por cada tanque que se fabrica, se fabrican 131 mil juguetes.
Por cada Bolsa que se desploma, hay 10 versiones de "what a wonderfull world".
Por cada persona corrupta en el mundo, hay 8 mil donando sangre.
Por cada muro que existe, hay 20.000 tapetes de "Bienvenido".
Mientras un científico diseña un arma nueva, hay 1 millón de mamas haciendo pasteles de chocolate.
En el mundo se imprimen más billetes de Monopoly que dólares.
En internet hay más videos divertidos que malas noticias en todo el mundo.
Amor tiene más resultados que miedo en google.
Por cada persona que dice que todo será peor, hay 100 parejas buscando un hijo."
Por cada Bolsa que se desploma, hay 10 versiones de "what a wonderfull world".
Por cada persona corrupta en el mundo, hay 8 mil donando sangre.
Por cada muro que existe, hay 20.000 tapetes de "Bienvenido".
Mientras un científico diseña un arma nueva, hay 1 millón de mamas haciendo pasteles de chocolate.
En el mundo se imprimen más billetes de Monopoly que dólares.
En internet hay más videos divertidos que malas noticias en todo el mundo.
Amor tiene más resultados que miedo en google.
Por cada persona que dice que todo será peor, hay 100 parejas buscando un hijo."
Sinceramente, deje de ver televisión hace ya varios años, cuando note lo burdo, simple y monótono de la mayoría de la programación, pero hace unos días, yo estaba aquí, en la computadora, cuando mi mama me llamo para que vea una propaganda (http://www.youtube.com/watch?v=Iak7EqO-hZ8) que realmente me encanto. Es muy bello su mensaje.
Muchas veces discutimos con mi papa sobre temas varios, y él me dice “Eres muy inocente, la gente no es así”. Yo no creo estar a la altura de saber cómo es la gente en su conjunto, no me creo inocente o crédulo al respecto, pero yo aun así, le respondo “Déjame creer que aun hay gente buena.”
Una vez, hace ya tiempo, había ido a un evento muy lejos. Allí estuve algo así de una hora y media, pero me aburrí y salí. Camine y camine, pregunte a un par de personas por algún colectivo que me lleve hasta la estación de trenes de allí, y en su momento me subí al transporte, paso tiempo y note que este le alejaba cada vez mas de los lugares a los que suponía, debía tomar. Ya perdido, decidí bajar para no alejarme más. Comencé a caminar en dirección contraria a la que había llegado, por las calles de ese barrio, sin rumbo fijo en aquel desolado domingo. A unos veinte metros de donde iba, veo salir a un hombre de unos veinte años, de su casa y camina hacia adelante. Yo apure el paso y al acercarme a él, le pregunto en qué barrio estaba, el me respondió que en Lanús Oeste, eso era bueno. Luego pregunte como llegar hasta la estación, y él me dijo que a dos cuadras, en la esquina pasaba un colectivo que me llevaba directo. Agradecido, me despedí antes de cruzar una calle y el dobló en la esquina. Cuando yo llegue al otro lado, este muchacho me grito estando parado al lado de su auto “Yo ahora voy para la estación… ¿Queres que te lleve?”, yo dude por un momento, pero como un nene chiquito, se me apareció en la mente la voz de mi mama diciendo “no”, además, era una persona que acababa de conocer, ¿Como saber cuánto puedo confiar en él?, asique respondí “No, está bien. Pero muchas gracias. Tomare el colectivo”, le esboce una sonrisa y me fui.
Efectivamente encontré el trasporte donde me indico, y me dejo en el sitio esperado, de allí puede guiarme perfectamente hasta mi casa.
Al llegar lo comente lo sucedido a mi mama y ella me respondió “Estuvo bien lo que hiciste… pero de todos modos, tu viste de la casa donde salió, su auto y demás, el no debía ser tan malo” y al pensarlo, tenía razón, asentí y me conto un caso que habían pasado en el noticiero de una familia entera que tenían una hermosa casa y todo, parecían buena gente, pero ellos se dedicaban a secuestrar personas para cobrar el rescate y demás. Nuevamente me dejo pensando y luego me dijo “Hay mucha más gente buena de lo que piensas, el único problema es que uno nunca sabe quién es bueno y quién es malo. Es esto lo que nos obliga a vivir en desconfianza.”
Muchas veces discutimos con mi papa sobre temas varios, y él me dice “Eres muy inocente, la gente no es así”. Yo no creo estar a la altura de saber cómo es la gente en su conjunto, no me creo inocente o crédulo al respecto, pero yo aun así, le respondo “Déjame creer que aun hay gente buena.”
Una vez, hace ya tiempo, había ido a un evento muy lejos. Allí estuve algo así de una hora y media, pero me aburrí y salí. Camine y camine, pregunte a un par de personas por algún colectivo que me lleve hasta la estación de trenes de allí, y en su momento me subí al transporte, paso tiempo y note que este le alejaba cada vez mas de los lugares a los que suponía, debía tomar. Ya perdido, decidí bajar para no alejarme más. Comencé a caminar en dirección contraria a la que había llegado, por las calles de ese barrio, sin rumbo fijo en aquel desolado domingo. A unos veinte metros de donde iba, veo salir a un hombre de unos veinte años, de su casa y camina hacia adelante. Yo apure el paso y al acercarme a él, le pregunto en qué barrio estaba, el me respondió que en Lanús Oeste, eso era bueno. Luego pregunte como llegar hasta la estación, y él me dijo que a dos cuadras, en la esquina pasaba un colectivo que me llevaba directo. Agradecido, me despedí antes de cruzar una calle y el dobló en la esquina. Cuando yo llegue al otro lado, este muchacho me grito estando parado al lado de su auto “Yo ahora voy para la estación… ¿Queres que te lleve?”, yo dude por un momento, pero como un nene chiquito, se me apareció en la mente la voz de mi mama diciendo “no”, además, era una persona que acababa de conocer, ¿Como saber cuánto puedo confiar en él?, asique respondí “No, está bien. Pero muchas gracias. Tomare el colectivo”, le esboce una sonrisa y me fui.
Efectivamente encontré el trasporte donde me indico, y me dejo en el sitio esperado, de allí puede guiarme perfectamente hasta mi casa.
Al llegar lo comente lo sucedido a mi mama y ella me respondió “Estuvo bien lo que hiciste… pero de todos modos, tu viste de la casa donde salió, su auto y demás, el no debía ser tan malo” y al pensarlo, tenía razón, asentí y me conto un caso que habían pasado en el noticiero de una familia entera que tenían una hermosa casa y todo, parecían buena gente, pero ellos se dedicaban a secuestrar personas para cobrar el rescate y demás. Nuevamente me dejo pensando y luego me dijo “Hay mucha más gente buena de lo que piensas, el único problema es que uno nunca sabe quién es bueno y quién es malo. Es esto lo que nos obliga a vivir en desconfianza.”
El contenido de la propaganda de la que hable puede ser real o no.
Uno puede decir que una persona es buena.
San Agustín dijo que él no podía probar que Dios exista y que para el existe porque él cree. Dijo que todo aquello en lo que no se pueda probar, solo se puede confiar.
Así como vimos en filosofía, uno de los requisitos de la verdad es creer en lo que se dice.
Hay que creer en un mundo mejor… un mundo mejor, no perfecto.
Au revoir
Uno puede decir que una persona es buena.
San Agustín dijo que él no podía probar que Dios exista y que para el existe porque él cree. Dijo que todo aquello en lo que no se pueda probar, solo se puede confiar.
Así como vimos en filosofía, uno de los requisitos de la verdad es creer en lo que se dice.
Hay que creer en un mundo mejor… un mundo mejor, no perfecto.

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